martes, 25 de diciembre de 2007

Ella despierta sola ...
Aún bajo sus cobijas quedan los resagos del dolor que siempre la acompaña.
Sus manos, aun temblorosas, buscan con afán.
Ella despierta sola ...
Y en su almohada estan las manchas del líquido que emana de sus ojos.
Su cabeza sigue ahí donde la dejo.
Ella despierta sola ...
La cama sigue fría, nadie ocupa el lado izquierdo y ni siquiera el derecho.
Su espalda sigue con la tensión de siempre.
Ella despierta sola ...
Sus pies tocan la tibia madera, directo al amanecer que siempre añora.
Pero nunca llega.
Ella despierta sola ...
Con la boca y la garganta seca de tanto gritar.
Su cabello retiene el olor del último cigarrillo y la copa de vino que se echo encima.
Ella despierta sola ... Y se acuesta con la esperanza de ver su cadaver en la mañana siguiente.

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