sábado, 24 de noviembre de 2007

Estuve caminando en la cuerda floja, en medio del más profundo azul de un mar desconocido y maligno. Mis piernas no daban alcance al juego persecutorio de los caballos plateados que me venían siguiendo, dominados bajo las manos de peregrinos vengadores. Sin razón aparente yo había quebrantado algún mandamiento y era el tiempo justo para pagar por ello, mi corazón conocio al verdadero temor, a la angustia implacable que produce el halo de la muerte circundando tu cuello. No le temía al hecho de morir, a dejar de ser una masa que piensa y siente, eso nunca va a ser mi preocupación, ahora despues de ese sueño, lo que me inquieta es el hecho de pasar al otro lado sin el conocimiento necesario para continuar ... es increíble pero en este instante me siento como una cristiana preocupada por el juicio ante su redentor. (con la diferencia que mi "redentor" no tiene figura)

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