miércoles 14 de noviembre de 2007

Consumida en los sonidos

Mis oídos me piden a gritos, cada mañana, que regrese a ti. Nuevamente encontre mis sentimientos que me impiden ser inmortal, he caido hipnotizada con cada palabra que emites, has despertado en mí amor, odio, pasión, desdén, euforia y hasta nostalgia. Paso un carrusel sin final, no logro concentrarme porque en mi memoria habitan los ecos que dejaste recién me levanté.

Busco desesperadamente lugares en donde sé que vas a estar, luzco como una niña que ha perdido la mano de su madre en una calle llena de extraños. Al caer la noche sigo con locura los pasos del reloj, me dejo llevar por tu difuso aroma, mis manos empiezan a temblar mientras mi cuerpo se prepara a recibir la energía que drenas desde esa materia inerte en la que estas atrapada.

De nuevo, tú y yo reunidas a solas en mi cuarto. Bajo mis cobijas empiezo a sentir tus caricias, sentir tu presencia relaja mi agitada soledad, ojalá las noches se queden detenidas y quedes en mí por toda la eternidad. Sé que nunca me dejaras, porque cuando quiera volveré a ti con la certeza de encontrarte mil veces, y cada vez con un universo completamente nuevo para mis percepciones.