... “Tal vez es un mecanismo de tu mente para recordarte que estas en un duelo emocional”...Enfrenté días de dolor en los cuales creí que mi mundo se había acabado, perdí a mi amiga; sí, me dejaste sola, sin apoyo... me privaste de las caricias, de los besos, me tenías volando muy alto y de un momento para otro caí al suelo. Días en los cuales quise morir, sin ánimo de levantarme, noches en vela pensando en tus razones, cuestiones mis acciones... me cuestioné a mí misma (después de todo no soy rubia y mucho menos tengo ojos claros). Fue un cambio brusco del cual no te percataste, claro, mientras yo me ahogaba en un mar de lágrimas ¡tú disfrutabas de tu nuevo romance! Nunca creí que nos podía pasar.Prontamente vinieron los días de rabia, en los cuales te odié tanto. Odié tanto a esa mujer de la cual me enamoré por primera vez, pero claro, tú siempre lo habías dicho “no te encarretes conmigo, baby”. Rabia por tu indiferencia, eso me demostraba lo mucho que te importaba mi dolor, se que fuiste testigo de mi rabia en varias ocasiones ¿verdad? Afortunadamente toda mi ira salió a flote en medio de una agitada conversación telefónica. Sí claro, te llevaste mis ilusiones, mis ganas de seguir viviendo... y pensar que me entregué a ti completamente, aun a pesar de ser una “chica dura”.
Los días de nostalgia no se hicieron esperar, ese sentimiento me acompañó mientras los recuerdos vagaron en mi mente. Del día en el cual te di el primer beso, la primera noche que me quedé contigo, los papelitos en medio de las clases, los partidos a los cuales te acompañé, las marchas a las cuales asistimos, rock al parque, aquel inolvidable 7 de Diciembre ¿lo recuerdas? Yo sé que sí, en fin, todo venía una y otra vez a mi mente. Transitaba con la mirada abajo tratando de volver a sentir la alegría que colmaba esos días, salía a distraerme pero hasta en los bares sonaba aquel merengue que tanto te gusta. Todo sonaba, se veía y olía a ti.
Sin embargo, en este momento orgullosa, puedo decir que lo logré, que ya la tormenta cesó a pesar de que fueron meses difíciles. Perdí a alguien muy importante en mi vida, pero lo mejor es que después de eso me encontré con amigas que había dejado en el olvido y muchas más aparecieron y con las cuales puedo contar sin dudarlo; como dicen por ahí “se cierra una puerta pero se abren mil ventanas”. Soy una nueva persona, descubrí que hoy puedo lograr lo que me propongo y hasta más. Hoy me levanto con una sonrisa en mi cara, me siento feliz de ser libre, ¡libre del apego que me ocasionó tu amor! Sé que aún falta mucho para poder vernos nuevamente, también sé que no podré ser una de tus mejores amigas, pero como dice Simona en su blog: “Podemos ser la ex novia en su versión más patética, la ex novia – amiga o la ex en proceso, pero también creo que ese título no se diluye a punta de amistad. La ex novia siempre lo será”...

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